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Cirugía de tiroides

La cirugía de tiroides es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extracción de toda o parte de la glándula tiroidea. Se realiza cuando el paciente empieza a sentir distintas afecciones como nódulos malignos o benignos, glándulas grandes o hiperactivas (hipertiroidismo). Muchos especialistas prefieren denominar está cirugía como tiroidectomía.

Adicionalmente, existen otras dos cirugías como lo son la biopsia o extracción total del bulto. Esta en particular se realiza cuando se determina mediante estudios previos la presencia de cáncer o quistes benignos.

Finalmente, existe un último tipo de cirugía denominada Lobectomía, que significa sacar la mitad de la glándula tiroidea.

En el siguiente artículo te diremos todos lo que debes saber sobre el procedimiento quirúrgico de la tiroides.

cirugía de tiroíde

¿Dónde se localiza la glándula tiroidea?

Como su nombre lo indica, se trata de una glándula en forma de mariposa (con dos lóbulos) y que se ubica en la parte delantera del cuello del individuo, por la tráquea.

En el caso de los hombres, se sitúa justo debajo de la conocida manzana de Adán. Puede llegar a tener un peso de 15 a 30 grados y forma parte del sistema endocrino del cuerpo.

Su función principal es regular el metabolismo del sujeto y favorecer el efecto que pueden tener otras hormonas en él.

Adicionalmente, ayuda a mantener la energía del cuerpo, la frecuencia cardiaca y la temperatura corporal. Permite que el corazón, cerebro, músculos y demás áreas funcionen correctamente.

La extracción de la misma se puede realizar de forma parcial o total, dependiendo del caso expuesto.

No obstante, si se realiza de forma adecuada las consecuencias producidas por la operación no serán problema para el individuo.

¿Cuáles son las situaciones que requieren una cirugía de tiroides?

intervención de la tiroídeMuchos son los problemas que se pueden presentar con respecto a la glándula tiroides. Sin embargo, gran parte de ellos se tratan través de medicamentos de por vida, sin requerir operación.

Desafortunadamente no todos los casos son así. Existen algunas afecciones que requieren de una cirugía para detener por completo los daños ocasionados en el organismo.

Ese es el caso de los siguientes padecimientos, los cuales requieren de una extirpación parcial o completa de la glándula.

Cáncer de tiroides

La principal afección que se trata a través de procedimientos quirúrgicos es el cáncer de tiroides. 

El cáncer tiroideo se origina por la producción descontrolada de las células foliculares que controlan el yodo, las células C o parafoliculares que controlan el calcio, linfocitos o estromales.

En esos casos de crecimiento descontrolado se forman bultos o tumores que se alojan en las glándulas y terminan afectando a otras partes del cuerpo. Allí estaríamos hablando de cáncer.

Cuando se padece de este tipo de enfermedad lo mejor es la extracción del tumor, después de realizar la biopsia a través de una tiroidectomía.

Esto permitirá la eliminación de toda la parte afectada de la glándula tiroides o, en ocasiones, de su totalidad.

Agrandamiento de las glándulas tiroideas

Es una afección que normalmente se origina por la falta de yodo, problemas autoinmunes, el uso de ciertos medicamentos o fumar cigarrillo.

Se trata de un agrandamiento o crecimiento de la glándula tiroides, el cual en ocasiones produce dificultad para tragar o respirar.

Para solucionar este inconveniente, se recomienda realizar un proceso quirúrgico.

Este consistirá en la eliminación parcial o total de la glándula para liberar el espacio entre la tráquea y el resto de los órganos que se encuentran allí.

Hipertiroidismo

Un padecimiento que afecta al 1% de la población y se trata de la producción excesiva de la hormona tiroidea.

Su causa se debe a una reacción autoinmune. Los anticuerpos encargados de estimular la glándula tiroidea hacen que esta genere una superactividad que genera daños en el cuerpo.

Entre los efectos más graves del hipertiroidismo se encuentran:

  • el bocio en las glándulas,
  • dificultades cardiacas,
  • osteoporosis y descontrol metabólico.

Sin embargo, existen muchas personas que empiezan a padecer de la enfermedad sin sentir ningún síntoma al respecto.

Si bien existen tratamientos que pueden combatir esta enfermedad, también es cierto que muchos de ellos no resultan tan efectivos.

Ante esta situación, se recomienda acudir a la cirugía de tiroides, total o parcial.

Antes de someterse a la operación

Claro está que, una vez realizada la cirugía, el paciente de mantenerse bajo un régimen de cuidado.

Esto es lo que le garantizará el éxito de su recuperación.

Sin embargo, antes de entrar a quirófano también es indispensable tomar ciertas previsiones que le permitirán mantenerse estable durante todo el proceso.

Por ejemplo, si sufre previamente de hipertiroidismo ek especialista debería recomendar el consumo de sodio y potasio con el fin de regular la excesiva producción de hormonas y estabilizar al organismo.

Esto evitaría futuros derrames durante la cirugía de tiroides.

También se necesita mantener ayuno unas horas antes de la cirugía con el fin de mejorar el efecto producido por la anestesia.

Adicionalmente, es necesario que el paciente tenga la seguridad de que alguien podrá cuidarlo los días posteriores a la intervención, debido a que se requiere un exhaustivo reposo.

¿Cómo se realiza la cirugía?

La cirugía de tiroides es una intervención que suele realizarse con el apoyo de la anestesia general para evitar el dolor.

Esta se inyecta a través de las venas del paciente o se puede suministrar a través de la cámara de gas. Dicho proceso suele durar un máximo de 4 horas.

Para iniciar se realiza una incisión en el cuello del paciente, cercano a la tiroides, sobre la clavícula. Por esta abertura se extraerán parte de las glándulas tiroideas.

Entre este tipo de cirugía hay tres modelos:

Tiroidectomía convencional

Incisión en el cuello para realizar la extracción de la glándula.

Tiroidectomía endoscópica

Requiere de incisiones más pequeñas en las que se insertarán cámaras de video que servirán al cirujano para realizar la operación.

Tiroidectomía robótica

En este tipo de cirugía la incisión suele realizarse en otros lugares menos visibles, como el tórax y la axila, o la parte alta del cuello.

Posterior a la operación, los cirujanos suelen colocarle al paciente una pequeña sonda que los ayude a drenar de forma eficaz.

Sobre todo, esos líquidos o sangre que se pueden acumular en la zona afectada.

Esto suele durar un máximo de tres días, después de ello se retirará y la herida cerrará con suturas especiales. Solo faltará la correcta cicatrización.

Después de la cirugía de tiroides

Una vez terminado en su totalidad el procedimiento quirúrgico, se trasladará al paciente a una sala de recuperación.

En ella se mantendrá internado durante uno o dos días, para brindarle un seguimiento especializado y profesional. Allí se supervisará la adecuada recuperación de la anestesia.

Sus familiares y amigos podrán visitarlo. Probablemente, después del procedimiento quirúrgico empiece a experimentar un poco de dolor y afecciones en la voz (ya sea más fina o más gruesa).

Pero no hay nada de qué preocuparte. La mayoría de estos malestares son totalmente temporales.

Se originan por la irritación causada en la zona durante la cirugía. Adicionalmente, las cirugías de tiroides tienen como aspecto positivo que después de las mismas se puede comer y beber lo que se desee.

Claro está que durante los primeros días lo que se consuma debe ser de contextura blanda, dada la irritación en el área.

Recuperación de la cirugía

La recuperación total suele durar dos semanas. Durante los primeros días se necesita guardar reposo y evitar actividades que puedan generar grandes malestares en el paciente. Entre ellas, hacer fuerza.

El efecto producido por este tipo de cirugía depende de la magnitud de la misma.

Por lo menos, si se trata sólo de una porción de la glándula, la parte restante suele asumir la función total en la producción de hormonas.

Ahora, si se trata de una tiroidectomía completa en donde se hizo una extracción total de la glándula, es posible que el individuo deba tomar píldoras para sustituir la función de la misma.

Es decir, la producción de hormonas tiroideas que contribuyen al equilibrio metabólico del organismo.

Riesgos posteriores

cáncer de la tiroidesEste tipo de cirugías tienen muchos beneficios para el individuo y puede salvarlo de una enfermedad grave como, el cáncer.

No obstante, someterse a un proceso quirúrgico como este puede traer diversas consecuencias que complican la recuperación del paciente en cuestión.

Entre los riesgos principales se encuentran los siguientes:

  • Sangrado en la parte de la incisión realizada en el cuello.
  • Mala cicatrización y la posibilidad de que se desarrollen infecciones.
  • Obstrucción de las vías respiratorias y, por ende, dificultad para oxigenarse.
  • Pérdida total o parcial de la voz por la afección de algunos nervios maltratados en la cirugía.
  • Maltrato de las glándulas que se encuentran ubicadas detrás de la tiroides. Esto puede producir descontroles hormonales en el organismo.

Recomendación final

Antes de tomar una decisión con respecto a este tipo de procedimiento, lo ideal es mantener una buena comunicación con el especialista para conocer así todos los detalles del caso y analizar todas las aristas posibles.

Puede que existan otros medicamentos que suplan los problemas tiroideos. Sin embargo, en ciertas ocasiones someterse a un procedimiento quirúrgico es la mejor opción.

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