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Cirugía de cadera

Se realiza para corregir trastornos que dañan la cadera cuando es posible que la movilidad del paciente se vea limitada. Los daños por artritis y artrosis están entre los motivos más frecuentes por los que se recomienda una cirugía de cadera.

Cirujano de cadera

Cuando hablamos de la cadera, nos referimos a un conjunto de articulaciones, huesos y musculaturas que sirven para mantener unidas las dos mitades del cuerpo, dándole movimiento.

También ayuda a estabilizar al individuo. Es por ello que si esta parte tan importante falla, debemos buscar una rápida solución.

Surge entonces entre estas alternativas la cirugía de cadera. Procedimiento que consiste en la colocación de una prótesis especial que ayuda a recuperar la movilidad de esta zona. A continuación explicamos cómo se realiza y cuáles son sus beneficios.

¿Cuál es la cadera?

Nuestro cuerpo está conformado por muchísimas piezas que en conjunto forman un sistema equilibrado.

Así pues, una de las partes más importantes de toda la estructura humana es la cadera. Su importancia recae en ser la articulación que se encarga de unir la parte superior del cuerpo con la inferior.

Su descripción anatómica es la siguiente: está formada por una cavidad articular que se encuentra unida al hueso de la pelvis.

Y del lado inferior su unión se da por los dos fémures, cuyas cabezas son las que hacen el encaje perfecto para unir las dos piezas.

Estas dos partes no se encuentran desprotegidas. Por el contrario, están recubiertas por un cartílago articular que les otorga movilidad y protege a cada uno de los huesos.

También existen ligamentos que los unen y la membrana sinovial ayuda a la lubricación constante en la zona para evitar la fricción.

Piezas reemplazables en una cirugía de cadera

protesis de cadera

Las cirugías de cadera son procedimientos que con el tiempo se han ido perfeccionando. La primera intervención de este tipo se realizó en 1960.

Es así como el uso de la tecnología y de los procedimientos quirúrgicos más avanzados ha agilizado tanto el proceso como la recuperación del paciente.

En dicho procedimiento las dos piezas que son reemplazables son:

  • La cavidad superior de la cadera o hueso unido a la pelvis.
  • El extremo del fémur.

¿Qué casos pueden provocar un reemplazo de cadera?

Existen muchas causas que generan dolores insoportables al paciente en el área de la cadera.

Situaciones donde operar en una de las soluciones más pertinentes para devolverle la salud al individuo. Entre esta diversidad de situaciones se encuentran:

Osteoartritis

Es una enfermedad ligada a la artritis. Se desgastan los cartílagos alrededor de los huesos de la cadera e interfiere con su movimiento.

Normalmente, se desarrolla en edades superiores a los 50 años, ya que es un padecimiento que se relaciona con la vejez.

Cabe destacar que como consecuencia de este desgaste, se empieza a generar un roce de los huesos, lo que produce profundos dolores al paciente.

Además, le provoca mayor rigidez en esa zona, sobre todo después de períodos de gran inactividad.

Artritis reumatoide

Padecimiento que causa inflamación en todo el sistema autoinmune de la membrana sinovial, encargada de generar el líquido viscoso que aparece entre las articulaciones y las ayuda a lubricar, mejorando su movilidad.

Dicha hinchazón puede producir daños severos en el cartílago. Esto dejaría desprotegido a los huesos del fémur y de la pelvis que se encuentran unidos en la cadera.

Hecho que implica con el paso del tiempo un roce entre ambas partes, generando un desgaste doloroso para el paciente. Al igual que en el caso anterior, también es posible que se produzca rigidez.

Artritis post- traumática

Se trata de una inflamación y daño en las articulaciones de la cadera debido a graves traumas como un accidente automovilístico, una lesión o fractura. Estas situaciones suelen dañar irremediablemente los cartílagos.

Igualmente puede causarle mucho dolor al individuo cuando los huesos empiezan a rozar entre sí.

Necrosis avascular

Enfermedad que se genera después de que el paciente sufre un trauma severo, como una fractura en la zona, y la cabeza del fémur deja de recibir sangre. Esto va afectando poco a poco el hueso provocando consecuencias dolorosas y enfermedades.

Enfermedad en las caderas

Por último, existen enfermedades que aparecen desde el nacimiento y acompañan al individuo durante un largo periodo.

Estos trastornos son múltiples y muchos de ellos se pueden solventar en edades tempranas.

No obstante, existen otros que se mantienen en el tiempo y podrían generar consecuencias más graves como lo es padecer de artritis.

Claramente, estos son tan solo algunos de los padecimientos que requieren de una cirugía de caderas como solución.

Sin embargo, lo preferible es buscar atención médica especializada ante cualquier molestia que se presente.

Cirugía de cadera, ¿en qué consiste?

En un proceso de cirugía de cadera el cartílago dañado y los huesos desgastados son removidos por completo y reemplazados por piezas de prótesis.

Esta nueva cadera normalmente está compuesta por distintas partes de metal. Entre ellas se encuentran:

  • Una copa de metal fuerte que representa la cabeza del fémur y se encaja en la superficie de este hueso con el vástago femoral.
  • También usan un revestimiento que encaja perfectamente en el acetábulo y normalmente es de plástico. Le otorga movilidad a la nueva cadera de hierro.
  • Posteriormente, se coloca otra cabeza de metal que encaja con la pelvis haciendo la función del componente acetabular.

Procedimiento durante la cirugía

El paciente no debe preocuparse por el dolor que le podría generar dicha cirugía, dado que suelen utilizarse tres tipos de anestesia dependiendo de cada caso.

  • Anestesia local para bloquear el dolor en la zona de la cadera específicamente.
  • Anestesia regional que se utiliza para quitar cualquier tipo de sensibilidad de la cadera hacia abajo.
  • Posteriormente, será aplicada una anestesia general que contribuirá a la relajación total del paciente.

Después de estos procedimientos el cirujano se encargará de hacer una incisión en la cadera que por lo general se realiza en el área de los glúteos.

Precede a cortar y remover los trozos del hueso que se encuentran desgastados o dañados. Así como también los cartílagos.

Se realiza una limpieza de la zona y se insertan las piezas de metal por partes. Estas estarán unidas por un cemento que evitará su posterior desligue. Finalmente, se reconstruyen los músculos.

Riesgos de la cirugía de cadera

Implicaciones ortopédicas

Cuando la cirugía de cadera se efectúa en pacientes geriátricos aumentan las probabilidades de que el movimiento se vea reducido o se retrase la recuperación. Este tipo de operaciones inmovilizan a la persona por un tiempo y afectan su estilo de vida.

Después de los 50 años el nivel máximo de resistencia en las caderas ha disminuido y pierden soporte, por lo que el hueso se puede romper más rápido. Si la recuperación del paciente no es adecuada la cadera está vulnerable a un posible colapso.

Rechazo al implante

Aunque las complicaciones después de la cirugía son pocas, es posible que el cuerpo del paciente rechace el implante de cadera. Ocurre cuando se afloja la prótesis debido a una infección que no permite la fijación de la prótesis.

Esto es producido por el médico especialista o el procedimiento quirúrgico. Sucede porque el organismo del individuo no se adapta al implante de cadera y provoca una infección en su contra.

 Posterior a la cirugía

Una vez terminada la cirugía, el especialista procederá a cerrar la incisión de este procedimiento que dura entre 1 y 3 horas. Al salir de la sala de operaciones el paciente se trasladará al área recuperación.

Lo normal es que el individuo se mantenga en el hospital por varios días bajo observación de los especialistas.

Se recomienda el uso de almohadas de espuma con suavidad que mejoren la posición del paciente.

El dolor podrá calmarse con los analgésicos recomendados en el hospital y la movilidad recuperada cuando el individuo se sienta preparado.

De hecho, muchos comienzan la terapia física el día después de la cirugía. Ejercicios que consisten en movimientos sencillos como pararse de la cama y dar los primeros pasos. Claramente, esta terapia debe desarrollarse con la ayuda de especialistas.

Recuperación

Muchas son las instrucciones que se deben seguir tras una cirugía de cadera para garantizar la correcta recuperación del paciente. Entre las más frecuentes se encuentran:

Cuidar la herida

La incisión realizada para hacer el procedimiento de extracción y colocación de la prótesis normalmente se cierra usando puntos o grapas.

Esta herida durante los primeros días se mantendrá viva por lo que el paciente no debe hacer esfuerzos exagerados que puedan provocar su colapso.

También es necesario mantener la herida vendada para evitar infecciones o irritaciones por el roce de las telas.

Alimentación

Se recomienda mantener una dieta equilibrada que le dé al paciente la energía y fortaleza necesaria para recuperarse adecuadamente.

Adicionalmente, se recomienda el consumo de hierro con el fin de mejorar la cicatrización de la herida. Y finalmente, promover la hidratación constante del paciente.

Actividad física

La recuperación de una cirugía como esta suele durar entre unas 3 y 6 semanas. Después de este tiempo la persona puede retomar sus actividades cotidianas pero con sumo cuidado. Evitando hacer actividades de gran esfuerzo que puedan generarle dolor.

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